Por: Nicolás Contreras
El texto de Frank David Bedoya (anexo al final), es interesante porque aporta nuevas
aristas para el estudio no heroico de Bolívar, pero lo más curioso es
que lo hace desde la misma posición criticada, la visión del héroe
basada en la memoria selectiva, aquella que obvía otras realidades para
entregarnos la visión idealizada del hombre aséptico de emociones
humanas en torno al poder, del hombre políticamente sin emociones que
prácticamente en solitario liberó a cinco naciones: incluso llega a
afirmar el autor mediante las citas de otros autores como Lynch, que
Bolívar era sin par, no tenía un igual.
Para quienes hemos
tratado de seguir la historia de José Prudencio Padilla, el heroe
afroguajiro más exitoso que Bolívar y Santander juntos dentro del bando
independentista de la época, tanto en combates de infantería como en
combates navales, cuya memoria histórica el mismo Bolívar trató de
borrar de la papelería oficial de la época, según nos comenta el
muy documentado historiador guajiro Lázaro Diago Julio en su obra:
"Padillas: Rutas de Libertad y Gloria". Por estas posiciones reconozco,
estoy corriendo el riesgo de ser agrupado dentro de los que no quieren a
Bolívar en Colombia. Sin embargo, la tesis planteada por Frank
Bedoya la respetamos pero con beneficio de inventario y veamos el
porqué:
1) Bolívar no libertó solito las cinco naciones, ni era
el único con la visión de una patria grande. Precisamente Padilla en los
momentos en que se fraguaba la rebelión cartagenera independentista,
cuando Bolívar generaba reacciones y oposiciones, logra abrirle un
espacio político y combatirá con todas sus fuerzas, a los muchos
dirigentes que pensaban en aventuras de corto vuelo, como la República
del Caribe, o la República de Cartagena. Al lado de Bolívar hay un
montón de seres anónimos que lo van a seguir como soldados, haciendo un
papel proactivo similar al de Sucre, como Leonardo Infante, Manuel
Carlos Píar y el mismo Padilla, quien se encarga de liberar los mares de
Colombia y Venezuela, haciendo verdaderas hazañas navales y de
infantería, en sitios como Santa Cruz de Lorica, las Bocas del Atrato,
el Golfo de Morrosquillo, Sabanilla, Cartagena, Ciénaga, Río Hacha,
Tenerife y el premio mayor de ingenio militar naval: la histórica
batalla del Lago de Maracaibo, que dejó a España sin armada para
intentar una nueva reconquista. Sería bueno que Frank Bedoya, se
preguntara por el significado del mar y de la armada en el poderío
militar y naval de la época.