El hombre
Conocí a Glissant cuando estaba dirigiendo la revista El Correo de la Unesco. Lo encontré varias veces en su oficina de la rue Bonvin, en París. Iba de vez en cuando a conversar con René Depestre, que era adjunto del Director Amadou Mahtar M’Bow. Luego, de la rue de Miollis pasaba, por dentro del edificio de la UNESCO, hasta la calle Bonvin a la oficina de Edouard Glissant.

Volví a encontrarlo en la Bienal Internacional de Poesía que se realizó en 1984 en la ciudad de Lieja (Bélgica). El tema del evento era “Poesía e informática. ¿Conflicto o convergencia?”. Tituló su intervención Para una “Poética de la Relación”. Poética de la Relación iba a ser el título de uno de sus más famosos libros en 1990. En su ponencia declaró: “El científico, el técnico, que hoy no tienen la obsesión de esta necesidad de compartir de manera planetaria sus conocimientos, son ciegos, el poeta, que no vive del estremecimiento del mundo, es un lisiado”.