Por: Claudia Mosquera Rosero-Labbé*
*Idcarán- Ces-Universidad Nacional de Colombia*
No comprendo aún por qué razón los organizadores de las importantes
discusiones de los sectores sociales no habilitaron un espacio formal para
hablar de la agenda sociopolítica hemisférica de los descendientes de
africanos que habitan las Américas negras, como lo tuvieron los pueblos
indígenas. En todos los ejes escogidos para la discusión: pobreza y
desigualdades sociales, desastres naturales, acceso y uso de nuevas
tecnologías, seguridad e integración física, líderes y lideresas de los
pueblos negros tienen elaboradas posiciones políticas que hubiese sido
bueno dar conocer a los cancilleres de cada país.
Decepcionante el papel de los medios de comunicación que cubrieron este
evento lo hicieron con mucha ligereza analítica, parecían cubriendo un
reinado de belleza y no una reunión diplomática de importancia, además
demostraron una vez más un craso desconocimiento de la historia y de las
culturas negras del país. Vanesa de la Torre refirió que los habitantes de
San Basilio de Palenque hablaba la “lengua palenque”, y una periodista del
Canal Institucional encargada de cubrir el evento de la entrega no fue
capaz de explicar a los televidentes la importancia que tiene Palenque en
la historia de Colombia, otra desaprovechó la oportunidad de dar a conocer
las apasionantes historias en torno al fuerte de San Felipe de Barajas.
Pero quizá lo más desafortunado fue el afro show del día 15 de abril en la
Plaza San Pedro Claver encabezado por el presidente Santos ¿Sabe el nuevo
presidente Santos que la entrega de esos títulos colectivos, de ninguna
manera hacen parte de su programa bandera de restitución de tierras? Estos
títulos colectivos son emblemáticos porque despacifican la Ley 70 de 1993 y
caribeñizan esta Ley, además hacen parte de procesos organizativos
étnico-territoriales de larga data. No sé con qué intencionalidad se
realizó esta ecuación.
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jueves, 19 de abril de 2012
viernes, 13 de mayo de 2011
EXPERTOS DICEN QUE SE NECESITAN POLÍTICAS INCLUYENTES PARA AFROS. COLOMBIA.
Fuente: http://www.eltiempo.com/politica/discriminacin-contra-afrocolombianos_9324844-4
Por: REDACCIÓN ELTIEMPO.COM | 7:11 a.m. | 11 de Mayo del 2011
Política para afros

La ex congresista costarricense Empsy Campbell (centro) dijo que es necesaria la inclusión social.
Foto: Diego Santacruz / CEET
El 80% vive por debajo de la línea de pobreza absoluta; el 75% recibe salarios inferiores al mínimo.
Transformar las políticas públicas, cerrar brechas en torno a la discriminación y reconstuir las tradiciones culturales son algunas de las principales conclusiones del 'Primer Diálogo Afrocolombiano: ¿Somos afro?', que se realizó en la mañana de este miércoles en Bogotá.
Por: REDACCIÓN ELTIEMPO.COM | 7:11 a.m. | 11 de Mayo del 2011
Política para afros

La ex congresista costarricense Empsy Campbell (centro) dijo que es necesaria la inclusión social.
Foto: Diego Santacruz / CEET
El 80% vive por debajo de la línea de pobreza absoluta; el 75% recibe salarios inferiores al mínimo.
Transformar las políticas públicas, cerrar brechas en torno a la discriminación y reconstuir las tradiciones culturales son algunas de las principales conclusiones del 'Primer Diálogo Afrocolombiano: ¿Somos afro?', que se realizó en la mañana de este miércoles en Bogotá.
lunes, 4 de abril de 2011
ABIERTO DEBATE SI CUOTAS PARA COMUNIDADES NEGRAS PROMUEVEN EL RACISMO
Fuente: http://www.eltiempo.com/politica/abierto-debate-si-cuotas-para-comunidades-negras-promueven-el-racismo_9114064-4
Por: DOMINIQUE RODRÍGUEZ DALVARD REPORTERA DE EL TIEMPO | 7:31 p.m. | 02 de Abril del 2011

Todo empezó por la queja de una afrodescendiente que insinuó que le fue negada una beca.
Según la aspirante a la beca que le fue negada, el rechazo se debió a que no era negra 'de verdad verdad'. Sus palabras tuvieron eco y encontró tanto defensores como detractores.
Pero allí no terminó la pelea, sino que se agudizó. Vino la columna de Héctor Abad Faciolince, Certificado de negro, en la que se fue lanza en ristre contra las acciones afirmativas -medidas creadas con la función de reparar situaciones de discriminación histórica-, al asegurar que estas, a fin de cuentas, perpetuaban el racismo. "Eso deberíamos expedir en Colombia: Certificados de Nada. Certificados de que no nos importa saber la raza a la cual pertenecemos, porque sabemos que nadie debe ser juzgado por su raza, ni discriminado (a favor o en contra) por el origen étnico que tenga", escribió.
Quién dijo miedo. Los expertos saltaron: César Mauricio Rodríguez, Jaime Arocha, Claudia Mosquera, entre otros reputados defensores de los derechos de las minorías, arremetieron contra las apreciaciones del escritor. Sus argumentos, en síntesis: "(...) para eliminar las distinciones raciales hay que comenzar por reconocer su existencia", escribió Rodríguez, coordinador del Observatorio de Discriminación Racial de la Universidad de los Andes.
Por: DOMINIQUE RODRÍGUEZ DALVARD REPORTERA DE EL TIEMPO | 7:31 p.m. | 02 de Abril del 2011

Todo empezó por la queja de una afrodescendiente que insinuó que le fue negada una beca.
Según la aspirante a la beca que le fue negada, el rechazo se debió a que no era negra 'de verdad verdad'. Sus palabras tuvieron eco y encontró tanto defensores como detractores.
Pero allí no terminó la pelea, sino que se agudizó. Vino la columna de Héctor Abad Faciolince, Certificado de negro, en la que se fue lanza en ristre contra las acciones afirmativas -medidas creadas con la función de reparar situaciones de discriminación histórica-, al asegurar que estas, a fin de cuentas, perpetuaban el racismo. "Eso deberíamos expedir en Colombia: Certificados de Nada. Certificados de que no nos importa saber la raza a la cual pertenecemos, porque sabemos que nadie debe ser juzgado por su raza, ni discriminado (a favor o en contra) por el origen étnico que tenga", escribió.
Quién dijo miedo. Los expertos saltaron: César Mauricio Rodríguez, Jaime Arocha, Claudia Mosquera, entre otros reputados defensores de los derechos de las minorías, arremetieron contra las apreciaciones del escritor. Sus argumentos, en síntesis: "(...) para eliminar las distinciones raciales hay que comenzar por reconocer su existencia", escribió Rodríguez, coordinador del Observatorio de Discriminación Racial de la Universidad de los Andes.
viernes, 1 de abril de 2011
ACCIONES AFIRMATIVAS. POR CLAUDIA MOSQUERA
Fuente*: http://www.elespectador.com/impreso/columna-260131-acciones-afirmativas
Respuesta a la columna "CERTIFICADO DE NEGRO"
Por: Claudia Mosquera Rosero-Labbé

POR ESAS COINCIDENCIAS QUE GEneran les airs du temps en los últimos años apareció el tema de la memoria tanto en la literatura como en las ciencias sociales; el olvido que seremos, afrorreparaciones: memorias de la esclavitud y justicia reparativa para negros, afrocolombianos, raizales y palenqueros.
Todos llamaban la atención acerca del lugar que debería otorgarse a las memorias violentadas con el ánimo de crear un país plural, hecho con los aportes de grupos y personas de culturas políticas divergentes, de otras confesiones, de luchas campesinas, de colonos, de migrantes sirio-libaneses, judíos de la diáspora, chinos, japoneses, indios, gitanos, descendientes de africanos y de pueblos indígenas.
La discusión acerca de las memorias históricas es imprescindible para reconocer los daños estructurales que produjo la creación de una decimonónica nación excluyente, la profundidad de las heridas sociales y el sufrimiento tanto colectivo y personal que genera el desconocimiento generalizado de otros proyectos societales que buscaron democratizar la democracia y ampliar la ciudadanía.
Las acciones afirmativas se hacen para revertir los efectos negativos que produjo la institución económica de la esclavitud. Las memorias de la esclavitud están aún presentes en la racialización de la vida de las mayorías negras que les impide igualdad de oportunidades. La anécdota utilizada por Héctor Abad en su pasada columna acerca de la mujer negra excepcionalmente meritocrática, que opina lo mismo que la sociedad mestiza racista a quien le dicen en Boyacá “sumercé negra”, es fragmentaria. Los territorios negros, a diferencia del ejemplo, son objeto de disputas con muertes de líderes, con masacres y ejecuciones extrajudiciales y destierros.
Respuesta a la columna "CERTIFICADO DE NEGRO"
Por: Claudia Mosquera Rosero-Labbé

POR ESAS COINCIDENCIAS QUE GEneran les airs du temps en los últimos años apareció el tema de la memoria tanto en la literatura como en las ciencias sociales; el olvido que seremos, afrorreparaciones: memorias de la esclavitud y justicia reparativa para negros, afrocolombianos, raizales y palenqueros.
Todos llamaban la atención acerca del lugar que debería otorgarse a las memorias violentadas con el ánimo de crear un país plural, hecho con los aportes de grupos y personas de culturas políticas divergentes, de otras confesiones, de luchas campesinas, de colonos, de migrantes sirio-libaneses, judíos de la diáspora, chinos, japoneses, indios, gitanos, descendientes de africanos y de pueblos indígenas.
La discusión acerca de las memorias históricas es imprescindible para reconocer los daños estructurales que produjo la creación de una decimonónica nación excluyente, la profundidad de las heridas sociales y el sufrimiento tanto colectivo y personal que genera el desconocimiento generalizado de otros proyectos societales que buscaron democratizar la democracia y ampliar la ciudadanía.
Las acciones afirmativas se hacen para revertir los efectos negativos que produjo la institución económica de la esclavitud. Las memorias de la esclavitud están aún presentes en la racialización de la vida de las mayorías negras que les impide igualdad de oportunidades. La anécdota utilizada por Héctor Abad en su pasada columna acerca de la mujer negra excepcionalmente meritocrática, que opina lo mismo que la sociedad mestiza racista a quien le dicen en Boyacá “sumercé negra”, es fragmentaria. Los territorios negros, a diferencia del ejemplo, son objeto de disputas con muertes de líderes, con masacres y ejecuciones extrajudiciales y destierros.
domingo, 5 de diciembre de 2010
PENALIZACIÓN DE LAS PRÁCTICAS DE DISCRIMINACIÓN RACIAL
Fuente: www.eluniversal.com.co
Por: Claudia Mosquera Rosero-Labbé*

En Colombia, cuando hablamos de racismos, de discriminación racial y de desigualdades raciales aparecen hostilidades y gestos que informan una profunda negación colectiva de la importancia de estos temas en la vida nacional.El país hace parte de un conjunto de naciones latinoamericanas que cimentaron su identidad nacional en el legado hispánico y en la negación de indígenas y negros.
Desde hace 200 años el discurso político e intelectual criollo está cargado de inclusión igualitarista retórica y de reales exclusiones racistas, sexistas, clasistas y regionales.
Los portentosos mitos de la igualdad y mestizaje racial impiden ver los nefastos impactos de los racismos en las relaciones interculturales.
Urge iniciar por lo básico. Es decir, reconocer la existencia de dichos racismos, castigar las prácticas de discriminación racial y ponerse al día con una tarea pendiente desde hace varios años: Colombia suscribió la Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las formas de Discriminación Racial, en la cual se le obliga a penalizar la discriminación racial.
El proyecto de Ley que hoy se discute bajo la iniciativa del Movimiento Mira, y aprobado en la Comisión primera va en la dirección correcta inicial.
La discriminación racial posee características que la distinguen de otro tipo de discriminación y se torna aún más opresiva cuando se entrecruza con la discriminación de género y social.
Por: Claudia Mosquera Rosero-Labbé*

En Colombia, cuando hablamos de racismos, de discriminación racial y de desigualdades raciales aparecen hostilidades y gestos que informan una profunda negación colectiva de la importancia de estos temas en la vida nacional.El país hace parte de un conjunto de naciones latinoamericanas que cimentaron su identidad nacional en el legado hispánico y en la negación de indígenas y negros.
Desde hace 200 años el discurso político e intelectual criollo está cargado de inclusión igualitarista retórica y de reales exclusiones racistas, sexistas, clasistas y regionales.
Los portentosos mitos de la igualdad y mestizaje racial impiden ver los nefastos impactos de los racismos en las relaciones interculturales.
Urge iniciar por lo básico. Es decir, reconocer la existencia de dichos racismos, castigar las prácticas de discriminación racial y ponerse al día con una tarea pendiente desde hace varios años: Colombia suscribió la Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las formas de Discriminación Racial, en la cual se le obliga a penalizar la discriminación racial.
El proyecto de Ley que hoy se discute bajo la iniciativa del Movimiento Mira, y aprobado en la Comisión primera va en la dirección correcta inicial.
La discriminación racial posee características que la distinguen de otro tipo de discriminación y se torna aún más opresiva cuando se entrecruza con la discriminación de género y social.
ACCIONES DE APOYO A LA LEY CONTRA EL RACISMO, COLOMBIA
La propuesta de ley contra el racismo, en Colombia, está en proceso de ser aprobada. Si bien algunos medios nacionales han dedicado algunos espacios a dar la noticia o hacer algún análisis al respecto, en su mayoría periódicos, revistas, radio y televisión no le han dado la más mínima cobertura.
Esta falta de socialización de los proyectos de leyes por parte de los medios y del poder legislativo provoca que una menos cantidad de personas se pronuncien o que la discusión se quede en pequeños círculos académicos, políticos y de organizaciones. Es importante llevar a nivel popular la discusión de creación de leyes, en particular una como esta que podría influir positivamente en la sociedad, regulando medios de comunicación e instituciones gubernamentales buscando erradicar expresiones racistas.
Dentro de la lógica de orillar a los medios a entrar a la discusión, Fundesarrollo afro está proponiendo lo siguiente:
Ahora nos corresponde seguir demostrando lo importante que es para nuestra poblacion afrocolombiana, que se hagan acciones reales y efectivas para la reivindicación de nuestros derechos; por eso, desde las organizaciones afrocolombianas, líderes y académicos; invitamos a todos los y las interesados en que el Racismo se Penalice en en Colombia, para que:
El día martes 7 de Diciembre de 2010 llamemos a la emisora La W Radio al programa dirigido por Julio Sanchez Cristo, para hacer las denuncias de los casos que conocemos de Discriminacion Racial y Racismo y hablemos de la necesidad de penalizar estas acciones en Colombia; el objetivo es lograr que este sea el Tema del Día, y que esta problemática haga parte de la agenda política y pública del país, para así ejercer presión desde la sociedad civil para que la penalización del racismo sea una realidad.
Los telefonos de La W son: (1) 3262325 - 3262550 en Bogota y desde otras ciudades a la linea gratuita 018000510560
La mejor hora para llamar es desde las 5:30 am hasta las 10:00 am.
Trabajando todos en contra del racismo... lo derrotaremos!!!
Esta falta de socialización de los proyectos de leyes por parte de los medios y del poder legislativo provoca que una menos cantidad de personas se pronuncien o que la discusión se quede en pequeños círculos académicos, políticos y de organizaciones. Es importante llevar a nivel popular la discusión de creación de leyes, en particular una como esta que podría influir positivamente en la sociedad, regulando medios de comunicación e instituciones gubernamentales buscando erradicar expresiones racistas.
Dentro de la lógica de orillar a los medios a entrar a la discusión, Fundesarrollo afro está proponiendo lo siguiente:
Ahora nos corresponde seguir demostrando lo importante que es para nuestra poblacion afrocolombiana, que se hagan acciones reales y efectivas para la reivindicación de nuestros derechos; por eso, desde las organizaciones afrocolombianas, líderes y académicos; invitamos a todos los y las interesados en que el Racismo se Penalice en en Colombia, para que:
El día martes 7 de Diciembre de 2010 llamemos a la emisora La W Radio al programa dirigido por Julio Sanchez Cristo, para hacer las denuncias de los casos que conocemos de Discriminacion Racial y Racismo y hablemos de la necesidad de penalizar estas acciones en Colombia; el objetivo es lograr que este sea el Tema del Día, y que esta problemática haga parte de la agenda política y pública del país, para así ejercer presión desde la sociedad civil para que la penalización del racismo sea una realidad.
Los telefonos de La W son: (1) 3262325 - 3262550 en Bogota y desde otras ciudades a la linea gratuita 018000510560
La mejor hora para llamar es desde las 5:30 am hasta las 10:00 am.
Trabajando todos en contra del racismo... lo derrotaremos!!!
martes, 19 de octubre de 2010
MANUEL KALMANOVITZ RESPONDE
Esta es la respuesta a: RESPUESTA A ARCADIA
Fuente: Revista Arcadia
Debate
"Tendría que pasar por la Cátedra de Estudios Afro Colombianos que, por ley, debía hacerse en los colegios y que poco se hace. Tendría que pasar por talleres con maestros y estudiantes. Tendría que pasar con una guía de lectura bien pensada, hecha sin apresuramientos y no simplemente por cumplir como la que viene con esta caja".
Hubo algo indelicado en el artículo que escribí. No diría que racista, aunque sea una acusación recurrente en la andanada de cartas que se recibieron.
Lo indelicado, después de pensarlo, fue esto: la comunidad afro lleva siglos siendo marginalizada y llega esta caja. Y el artículo, en vez de celebrar ese reconocimiento, así sea tardío, señala que para realmente solucionar el problema son necesarias labores de otro tipo, menos vistosas.
Fue eso. Como alguien tirándose una fiesta largamente esperada y merecida. Señalando el vaso medio vacío que los demás veían medio lleno. La nube del pesimista.
El problema que no veía solucionándose era que, efectivamente, hay mucha gente que ha sido ignorada, invisibilizada en el país. Es algo serio y real que puede solucionarse no con grandes gestos (¡wow! ¡19 libros! ¡se acabó el problema!), sino con una labor paciente, larga y, a la final, invisible.
Una labor que no tiene ese elemento llamativo que tanto le gusta a los políticos cortoplacistas que nos han tocado recientemente.
Fuente: Revista Arcadia
Debate
"Tendría que pasar por la Cátedra de Estudios Afro Colombianos que, por ley, debía hacerse en los colegios y que poco se hace. Tendría que pasar por talleres con maestros y estudiantes. Tendría que pasar con una guía de lectura bien pensada, hecha sin apresuramientos y no simplemente por cumplir como la que viene con esta caja".
Hubo algo indelicado en el artículo que escribí. No diría que racista, aunque sea una acusación recurrente en la andanada de cartas que se recibieron.
Lo indelicado, después de pensarlo, fue esto: la comunidad afro lleva siglos siendo marginalizada y llega esta caja. Y el artículo, en vez de celebrar ese reconocimiento, así sea tardío, señala que para realmente solucionar el problema son necesarias labores de otro tipo, menos vistosas.
Fue eso. Como alguien tirándose una fiesta largamente esperada y merecida. Señalando el vaso medio vacío que los demás veían medio lleno. La nube del pesimista.
El problema que no veía solucionándose era que, efectivamente, hay mucha gente que ha sido ignorada, invisibilizada en el país. Es algo serio y real que puede solucionarse no con grandes gestos (¡wow! ¡19 libros! ¡se acabó el problema!), sino con una labor paciente, larga y, a la final, invisible.
Una labor que no tiene ese elemento llamativo que tanto le gusta a los políticos cortoplacistas que nos han tocado recientemente.
jueves, 30 de septiembre de 2010
RESPUESTA A "ARCADIA" (VER ATÍCULO ANTERIOR)
Bogotá, 26 de septiembre de 2010
Marianne Ponsford
Directora
Revista Arcadia
Marianne,
He leído con curiosidad frustrada el texto escrito en la Revista Arcadia, “la presencia de los invisibles” de Manuel Kalmanovitz González a propósito de la biblioteca de literatura afrocolombiana, lanzada al público en la pasada Feria del Libro de Bogotá.
Desconcierta encontrar en una revista de la calidad de Arcadia, un escrito que ridiculiza los beneficios simbólicos obtenidos por grupos sociales minorizados, gracias a iniciativas estatales que responden a reclamos históricos de larga data. La puesta en circulación de una colección de escritores afrocolombianos, tradicionalmente invisibilizados, no concluye las historias de negación y exclusión, pero sí constituye una herramienta poderosa para actuar en torno al reconocimiento e inclusión social.
La colección posee un innegable valor simbólico y literario, que el autor no reconoce por su condición de producto del Ministerio de Cultura, es decir, por ser impura, contaminada de vicios propios de las instituciones burocráticas. Esta exigencia ecologicista de pureza, nueva para mí en Colombia, nunca se le pide a otras iniciativas editoriales de la misma naturaleza. ¿No es función del Estado rescatar, hacer visibles y públicos los plurales valores culturales de la nación?
Aunque el autor anuncia que quiere diferenciar cuestiones estéticas, históricas, académicas, políticas y burocráticas, en realidad descalifica la colección de escritores afrocolombianos. Lo hace a partir de frases deshilvanadas, en las cuales pone en el mismo nivel reflexiones que pueden separarse de manera heurística como el contenido de los libros, la selección de autores, la calidad de los escritos, la pertinencia de la publicación, las estrategias de difusión y las fuentes de financiación.
Haré cuatro reflexiones que espero nos ayuden ―uso el plural de manera deliberada― en el aprendizaje del difícil arte de matizar afirmaciones y de analizar de manera más fina las preguntas que nos plantea el multiculturalismo en Colombia.
Inicio por lo que más me impactó del texto, constatar una vez más cuán arraigado es el sentimiento de sabernos extraños e ignorarnos los unos a los otros. Ello queda evidente en cómo el autor construye un lugar de enunciación, un “nosotros” que lo incluye y que está conformado por los blanco-mestizos eurodescendientes, herederos de la razón occidental, verdaderos colombianos, integrados a la nación, guardianes de la cultura nacional. Al lado de este “nosotros” el autor fabrica un “ellos”: los afrocolombianos, retóricos, invisibilizados, auto-invisibilizados,lanzamiento
Marianne Ponsford
Directora
Revista Arcadia
Marianne,
He leído con curiosidad frustrada el texto escrito en la Revista Arcadia, “la presencia de los invisibles” de Manuel Kalmanovitz González a propósito de la biblioteca de literatura afrocolombiana, lanzada al público en la pasada Feria del Libro de Bogotá.
Desconcierta encontrar en una revista de la calidad de Arcadia, un escrito que ridiculiza los beneficios simbólicos obtenidos por grupos sociales minorizados, gracias a iniciativas estatales que responden a reclamos históricos de larga data. La puesta en circulación de una colección de escritores afrocolombianos, tradicionalmente invisibilizados, no concluye las historias de negación y exclusión, pero sí constituye una herramienta poderosa para actuar en torno al reconocimiento e inclusión social.
La colección posee un innegable valor simbólico y literario, que el autor no reconoce por su condición de producto del Ministerio de Cultura, es decir, por ser impura, contaminada de vicios propios de las instituciones burocráticas. Esta exigencia ecologicista de pureza, nueva para mí en Colombia, nunca se le pide a otras iniciativas editoriales de la misma naturaleza. ¿No es función del Estado rescatar, hacer visibles y públicos los plurales valores culturales de la nación?
Aunque el autor anuncia que quiere diferenciar cuestiones estéticas, históricas, académicas, políticas y burocráticas, en realidad descalifica la colección de escritores afrocolombianos. Lo hace a partir de frases deshilvanadas, en las cuales pone en el mismo nivel reflexiones que pueden separarse de manera heurística como el contenido de los libros, la selección de autores, la calidad de los escritos, la pertinencia de la publicación, las estrategias de difusión y las fuentes de financiación.
Haré cuatro reflexiones que espero nos ayuden ―uso el plural de manera deliberada― en el aprendizaje del difícil arte de matizar afirmaciones y de analizar de manera más fina las preguntas que nos plantea el multiculturalismo en Colombia.
Inicio por lo que más me impactó del texto, constatar una vez más cuán arraigado es el sentimiento de sabernos extraños e ignorarnos los unos a los otros. Ello queda evidente en cómo el autor construye un lugar de enunciación, un “nosotros” que lo incluye y que está conformado por los blanco-mestizos eurodescendientes, herederos de la razón occidental, verdaderos colombianos, integrados a la nación, guardianes de la cultura nacional. Al lado de este “nosotros” el autor fabrica un “ellos”: los afrocolombianos, retóricos, invisibilizados, auto-invisibilizados,lanzamiento
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