Por: Frank Pithouse
CounterPunch
Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens
El 6 de diciembre de 2011 habrán pasado 50 años desde la muerte de Frantz Fanon. En todo el mundo la gente se reúne en universidades, oficinas sindicales, chabolas, prisiones, iglesias, y otros sitios donde las personas piensan en conjunto para reflexionar sobre el significado actual de un hombre extraordinario para nosotros y nuestras luchas.
Fanon nació en Martinica, en el Caribe Francés, en 1925. La isla había sido colonizada por los franceses que exterminaron a la población indígena y llevaron esclavos de África y trabajadores obligados por contrato de India para cultivar caña de azúcar. El despertar político de Fanon comenzó cuando a los 14 años, en 1939, tuvo la suerte de tener a Aimé Césaire, un gran poeta e intelectual anticolonialista, como profesor en la escuela secundaria. Al a siguiente 5.000 marineros franceses leales al régimen pro nazi de Vichy en Francia desembarcaron en la isla y los martinicanos negros, que a menudo se habían considerado franceses, tuvieron que enfrentar su repentino descenso a un ambiente de racismo agresivo, brutal y a menudo alcoholizado. El adolescente Fanon sorprendió a sus amigos al saltar a la acción cuando vio a los marineros franceses golpeando a uno de sus compatriotas y volvió a sorprender a algunos de ellos cuando, a los 17 años, escapó de la isla para unirse a las Fuerzas Francesas Libres en su lucha contra el fascismo. Uno de los maestros de Fanon había advertido a los muchachos de su clase que una guerra entre blancos no era su lucha. Fanon lo descartó como espurio y dijo a sus amigos que “en cualquier momento y en cualquier lugar en el que la libertad esté amenazada, me comprometeré con ella”. 