por Rosa L. Blanc
Las matanzas de occidente se fabrican con o sin el apoyo de la ONU
Las matanzas de occidente se realizan impunemente. No hay mecanismo institucional internacional que lo impida. Ya comenzamos a ver en tan solo unos días la cantidad de civiles asesinados por las bombas de los imperios occidentales.
El discurso hegemónico imperial occidental siempre es el mismo. La fórmula se repite. Primero se acusa al oponente de estar a punto de realizar un “genocidio” (no importando si en la realidad se haya realizado o no) por medio denunciar la supuesta posesión de armas de destrucción masiva o de matar indiscriminadamente a la población. Seguidamente la acusación viene acompañada de una comparación con “Hitler”. Y finalmente, los medios de comunicación occidentales se encargan de hacer el trabajo sucio de relaciones públicas en favor de la guerra con o sin el voto de la ONU. La variable que se repite una y otra ves (y que ya no es cuestión de casualidad), es la inmensa riqueza petrolera que tiene el país en cuestión y cuan lejano del control de occidente está el régimen en el poder.
Gaddafi y Libia son la parte 2 de una película de horror que ya vimos con Sadam Hussein e Iraq. Ni uno ni otro son santos inocentes. Ambos son dictadores implacables que fluctuaron durante su larga trayectoria autoritaria entre el conflicto y el apoyo a occidente. A pesar de su retórica hueca anti-imperialista, ambos en algún momento de su trayectoria hicieron trabajo sucio para occidente. Hussein lo hizo implementando, con el apoyo militar y financiero de occidente, la guerra sucia de 8 años de la CIA contra Irán. Gaddafi lo hizo reconciliándose con occidente y haciendo el trabajo sucio de la CIA de torturas en la “Guerra contra el terror” o el trabajo sucio para Europa reprimiendo migrantes africanos en la “Guerra contra los inmigrantes”. Ambos dictadores son ejemplo de cómo occidente no olvida ni perdona facilmente. No importa cuanto se reconcilien con occidente, no importa cuanto trabajo sucio hayan hecho para occidente, tarde o temprano occidente les pasa la cuenta.