Por: Luciano Monteagudo, Página 12; Red Voltaire |
22 de septiembre de 2012
«No creo que mis principios hayan cambiado en todos estos años. Ni tampoco mi compromiso político.» Quien habla es nada menos que Angela Davis, una de las activistas políticas más famosas de los años 1960 y 1970, una figura icónica no sólo por su discurso fuertemente revolucionario y por su prominente militancia en los Black Panthers sino también por su célebre y desafiante peinado «afro», que hizo furor en su época entre las mujeres negras. Hoy, a los 68 años, esta intelectual y docente universitaria, formada en la Universidad de Frankfurt bajo la tutela de Herbert Marcuse, llegó al Toronto International Film Festival para apoyar el lanzamiento del documental Free Angela & All Political Prisoners.
Dirigida por Shola Lynch, la película cuenta la ordalía de Davis 42 años atrás, cuando fue involucrada por el FBI en el secuestro y muerte del juez Harold Haley, del condado de Marin, en California. Cargo del cual finalmente fue absuelta, a pesar de la presión que puso en su momento el gobernador del Estado, Ronald Reagan, quien en 1969 ya había logrado expulsarla de la Universidad de California (UCLA) por la abierta militancia de Davis en el Partido Comunista.
Prófuga de la Justicia, de la que lógicamente desconfiaba, Angela Davis llegó a integrar, a los 24 años, la lista de los 10 fugitivos más buscados del FBI, hasta que finalmente fue detenida, en octubre de 1970. Se desató entonces una campaña internacional por su liberación, que incluyó la solidaridad de John Lennon y Yoko Ono, que compusieron el tema Angela para su LP Some Time in New York City, y de los Rolling Stones, que grabaron el simple Sweet Black Angel, incluido luego en el álbum Exile on Main Street.
«Nunca busqué ese grado de exposición pública y fue algo muy difícil de aceptar entonces», recuerda Miss Davis en una entrevista exclusiva con Página/12, en una suite del Soho Metrotel de Toronto. «Mi aproximación original fue estrictamente política y ni siquiera en mis sueños más locos pensé que sería empujada en esa dirección. Pero al mismo tiempo fui consciente de que era algo con lo que iba a tener que aprender a vivir. Y que por lo tanto iba a tratar de usarlo, no tanto en mi nombre como en el de tanta gente que no tenía voz en aquel momento.»
¿Se refiere a sus compañeros de militancia en los Black Panthers?


