Por: David Brooks

Este lunes se celebra en Estados Unidos el Día de Martin Luther King, quien organizaba en los 60 una ocupación masiva de espacios públicos para denunciar la desigualdad económica extrema. En la imagen, monumento al reverendo en Washington. Foto Ap
Estaba organizando una ocupación masiva de espacios públicos en Washington por un "movimiento de los pobres" para denunciar la desigualdad económica extrema. No pocos de sus colegas y colaboradores lo habían criticado por su enfoque sobre la injusticia económica, argumentando que eso era poco pragmático, y que no estaba formulando demandas políticas concretas, sino algo demasiado radical.
Eso era a lo que el reverendo Martin Luther King Jr. se dedicaba hace 44 años cuando una bala le quitó la vida en Memphis, adonde había viajado para sumarse en solidaridad a una huelga de trabajadores de limpieza cuya demanda era la dignidad y salarios justos. Fue el estadunidense desarmado más peligroso de su época.
“Estoy convencido de que si hemos de estar del lado correcto de la revolución mundial, nosotros como nación tenemos que realizar una revolución radical de valores… Cuando las máquinas y las computadoras, los motivos de ganancia y los derechos de propiedad son considerados más importantes que la gente, el terno gigantesco de racismo, materialismo extremo y militarismo no puede ser conquistado”, dijo. En su histórico discurso del 4 de abril de 1967 en la Iglesia Riverside, en Nueva York, agregó que "una verdadera revolución de valores pronto verá con inquietud el contraste deslumbrante de pobreza y riqueza".