Socióloga Esther Pineda G.
Los excesivos gastos de carácter militar, generados por la invasión, penetración y apropiación de territorios ajenos y desconocidos, con fines económicamente expoliatorios y políticamente expansionistas, llevarían vertiginosamente a muchos de los imperios emergentes a la crisis de orden económico, y que sería seguida por la amenaza de decadencia del orden político, cultural y social previamente establecido.
Esta situación de inestabilidad y vicisitud económica aceleraría los intereses expansionistas de los ahora imperios en riesgo y en proceso de decadencia, lo cual llevaría a la búsqueda de nuevos espacios y territorios a los cuales expropiar sus recursos para garantizar el mantenimiento de su condición de clase como esclavizadores, es decir de clase ociosa.
Fue entonces la crisis y los intereses económicos (de los para aquel entonces imperios monárquicos), lo que motivaría la exploración de nuevas rutas ultramarinas y la violenta penetración europea en América en búsqueda de inagotables tesoros prometidos a través de mitologemas transmitidos a través de la historia mediante el relato oral y escrito.
Así, desde el inicio, la llegada a territorio americano estuvo definida por intereses económicos, como también las posteriores relaciones implantadas por los invasores con respecto a los pueblos originarios.
En un modelo expansionista que se apropia y explota territorios autónomos y sus recursos, la diferencia económica fue el primer criterio para el genocidio europeo en América.

