martes, 5 de abril de 2011

NEGREADA O BLANQUEADA

Fuente: http://www.eluniversal.com.co/columna/negreada-o-blanqueada

Por: Martha Amor Olaya. Febrero 2011

Sin embargo por no ser negra de “verdad, verdad” no puedo participar en igualdad de condiciones a convocatorias dirigidas a afrodescendientes.

Por segundo año consecutivo apliqué para una de las dos becas de Maestría en Desarrollo y Cultura que ofrece el IPCC, por aquello de que el que persevera, alcanza. La convocatoria estaba dirigida a gestores culturales de estratos 1, 2 y 3, preferiblemente mujeres y/o afrodescendientes. Creí que cumplía el perfil, pero el año pasado quedé detrás de todos los de piel negra, lo que me hizo pensar que quienes no cumplíamos esa característica estábamos en desventaja. Al averiguar por aquello me dijeron que no era así, que podía presentarme nuevamente, no sin antes pagar otra vez la inscripción de más de $100.000.

Así lo hice, pero luego de la entrevista, me dijeron que aunque era una candidata excelente, con una muy buena calificación, estaba en desventaja frente a los “negros”.
En el listado de admitidos figuré de segunda entre los aspirantes a las becas, pero se las dieron al primer y tercer lugar, quienes coincidencialmente tienen la tez negra, y pese a que las mujeres teníamos prelación (discriminación con la que tampoco estoy de acuerdo), un hombre ocupó el primer lugar, es decir que en su caso primó la evaluación académica, como debe ser.

Más allá de la decepción personal, me sentí discriminada. He perdido identidad, porque no sé a qué grupo pertenezco. Siempre reconocí en mis costumbres y rasgos, al indio, al negro y al blanco, tanto en lo cultural como en lo físico, pero ahora soy excluida. Para las tres razas se han creado cargos, cuotas, cupos, becas y beneficios a los que en mi condición de mestiza no podré acceder.

Como deportista recorrí rincones de esta tierra y un grupo de negros, blancos, indios y mestizos, representábamos al país en el exterior, siendo así la cara y el color de Colombia. En mi vida, me han llamado negra, bembona, negra tenías que ser, mulata, morena, prieta, negra mohína, etc. Al bailar champeta dijeron que tenía alma de negra; como arroz con coco; me he trenzado el cabello por gusto y la matrona de mi casa tiene el pelo rucho y la nariz de patacón; pero no soy afrocolombiana de acuerdo a la norma.

lunes, 4 de abril de 2011

¿SON ACASO NEGATIVAS LAS ACCIONES AFIRMATIVAS?

Fuente: http://www.lasillavacia.com/elblogueo/dejusticia/22742/son-acaso-negativas-las-acciones-afirmativas

Por Rodrigo Uprimny. 23 de Marzo de 2011

En una de sus últimas columnas (“certificado de negro”), Hector Abad se fue lanza en ristre contra las llamadas “acciones afirmativas”, pues consideró que en el fondo éstas tendían a reproducir el racismo, por cuanto clasificaban a las personas según su raza. Días después, el colega de DeJuSticia, Cesar Rodríguez, y el profesor de la UN Jaime Arocha le respondieron y defendieron las acciones afirmativas.

Esta discusión es bienvenida por cuanto el tema es muy importante. Y debería hacerse sin prevenciones o estigmatizaciones pues el asunto tiene sus dificultades y requiere matizaciones.

Como se sabe, las acciones afirmativas son medidas destinadas a corregir las discriminaciones contra ciertos grupos, como las mujeres, los afros o los indígenas. Por ejemplo, se prevén ciertos cupos especiales para el acceso a universidades para afros o indígenas, o que un porcentaje mínimo de cargos directivos en el Estado debe ser para mujeres.

La idea fundamental es entonces usar el mismo criterio discriminatorio del pasado, como la raza o el sexo, pero ahora para mejorar la situación de estas poblaciones discriminadas. Por ello algunos hablan, en forma paradójica, de una “discriminación positiva”.

Las críticas a estas medidas suelen ser tres: i) que éstas pueden ser discriminatorias (pues sucede que, por el cupo especial, un indígena obtiene la admisión a la universidad desplazando a un mestizo que tuvo mejor examen); ii) que éstas perpetúan estereotipos (pues dan la idea de que una mujer nunca llega a un cargo directivo por sus propios méritos sino gracias al cupo especial); y que iii) por ello la llamada discriminación positiva no es positiva pues perpetúa el racismo y el sexismo ya que trata en forma distinta a las personas sólo por su raza o su género.

NEGROS, BLANCUZCOS, AINDIADOS

Fuente: http://www.elespectador.com/impreso/columna-259243-negroides-blancuzcos-aindiados

Por: Héctor Abad Faciolince. 27 de Marzo

SI COMPARTIMOS EL SUEÑO DE UN país donde “las diferencias raciales carezcan de importancia” (y en esto la biología nos da la razón pues diferencias que a la vista parecen muy grandes, a nivel genético son despreciables), no deberíamos enfrascarnos en la discusión de si yo soy más racista que usted o usted más racista que yo, sino que deberíamos discutir cuáles son las herramientas políticas y culturales para que lleguemos a ese tipo de sociedad en la que el aspecto exterior (color, nariz, tipo de pelo, ojos redondos o rasgados) no sea motivo de discriminación negativa.

Tres académicos serios y a quienes respeto —Rodrigo Uprimny, César Rodríguez, Jaime Arocha— han centrado su crítica a mi columna de hace 15 días (“Certificado de negro”) en la defensa a ultranza —o con matices— de la famosa “acción afirmativa”. Dentro de mí combaten, al mismo tiempo, la simpatía y el repudio por este tipo de intervenciones estatales.

Tengo una amiga del Pacífico a la que en Boyacá le dicen “Sumercé negra”. Ella ha llegado por sus méritos humanos y profesionales a tener un buen puesto, y vive, sin repulsa ni resentimiento, en un edifico habitado prevalentemente por blancuzcos. A ella le gustó mi ataque al “certificado de negro” porque ella ha llegado a donde está por el esfuerzo y no gracias a ninguna discriminación positiva. Si esta fuera general, siempre que un negro o un indígena alcancen cierta posición de relieve —en la universidad, en la administración pública— en el ambiente estaría viva la sospecha de que no están ahí por sus méritos sino por haber sido favorecidos por un sistema de cuotas. Y esto, en lugar de combatir el racismo, lo alarga.

Pero el mayor problema de la acción afirmativa a favor de grupos étnicos es que —a diferencia del caso de las mujeres, a las cuales no hay que pedirles un certificado sexual— para poder hacer efectivo el derecho se necesita un trámite administrativo que no es otra cosa que un certificado racial, expedido por no se sabe bien quién o qué. Tengo otra amiga —mestiza—, que vive desde hace decenios en una población del Pacífico, en medio de una comunidad negra. Pues bien, a ella no la dejan asistir a las reuniones comunitarias porque no es negra auténtica, y además no se le permite comprar la casa donde vive porque sin ese certificado racial no puede tener allí propiedades. La pequeña camarilla que maneja el asunto de los certificados, le perdona la vida y “tolera” que viva allí, pero como una paria.

NEGRO CERTIFICADO

Fuente: http://www.elespectador.com/impreso/columna-258270-negro-certificado

En respuesta a la Columna CERTIFICADO DE NEGRO

Por: César Rodríguez Garavito

ME TOCÓ EN SUERTE LEER LA REciente columna de Héctor Abad sobre raza y racismo al salir de una visita al Museo del Apartheid, aquí en Johannesburgo. Mi desconcierto fue profundo.

Aquí, una sociedad embarcada en programas masivos para que la población negra tenga oportunidades que el racismo le negó, como cupos escolares o viviendas decentes. Allá, un notable escritor —bienintencionado y guiado por la idea correcta de que las razas puras no existen— se viene lanza en ristre contra ese tipo de programas porque cree, erróneamente, que cualquier medida que tome en cuenta las desigualdades raciales es una forma de “racismo auténtico” equiparable al de los nazis. Con esta lógica enrevesada, las políticas segregacionistas de los blancos sudafricanos serían equivalentes a los programas de acción afirmativa que, desde Mandela, vienen impulsando los gobiernos negros a favor de las víctimas del Apartheid.

Desconcertante también la dureza de las palabras de Héctor Abad en un país como Colombia, donde apenas comenzamos a conversar en serio sobre nuestro problema de discriminación racial, con su historia y sus rasgos propios. No ayuda al debate entrar con los guantes calzados y decir que habrá que procurarse un “certificado de negro” y “otro de indígena” para sacar partido de los escasísimos programas de acción afirmativa. Esta es una discusión compleja e importante, que requiere argumentos y evidencia, antes que acusaciones ligeras de lado y lado.

ABIERTO DEBATE SI CUOTAS PARA COMUNIDADES NEGRAS PROMUEVEN EL RACISMO

Fuente: http://www.eltiempo.com/politica/abierto-debate-si-cuotas-para-comunidades-negras-promueven-el-racismo_9114064-4

Por: DOMINIQUE RODRÍGUEZ DALVARD REPORTERA DE EL TIEMPO | 7:31 p.m. | 02 de Abril del 2011



Todo empezó por la queja de una afrodescendiente que insinuó que le fue negada una beca.
Según la aspirante a la beca que le fue negada, el rechazo se debió a que no era negra 'de verdad verdad'. Sus palabras tuvieron eco y encontró tanto defensores como detractores.

Pero allí no terminó la pelea, sino que se agudizó. Vino la columna de Héctor Abad Faciolince, Certificado de negro, en la que se fue lanza en ristre contra las acciones afirmativas -medidas creadas con la función de reparar situaciones de discriminación histórica-, al asegurar que estas, a fin de cuentas, perpetuaban el racismo. "Eso deberíamos expedir en Colombia: Certificados de Nada. Certificados de que no nos importa saber la raza a la cual pertenecemos, porque sabemos que nadie debe ser juzgado por su raza, ni discriminado (a favor o en contra) por el origen étnico que tenga", escribió.

Quién dijo miedo. Los expertos saltaron: César Mauricio Rodríguez, Jaime Arocha, Claudia Mosquera, entre otros reputados defensores de los derechos de las minorías, arremetieron contra las apreciaciones del escritor. Sus argumentos, en síntesis: "(...) para eliminar las distinciones raciales hay que comenzar por reconocer su existencia", escribió Rodríguez, coordinador del Observatorio de Discriminación Racial de la Universidad de los Andes.

viernes, 1 de abril de 2011

PUBLICACIÓN: MESTIZAJE, DIFERENCIA Y NACIÓN. LO "NEGRO" EN AMÉRICA CENTRAL Y EL CARIBE



Mestizaje, diferencia y nación.
Lo "negro" en América Central y el Caribe

ELISABETH CUNIN (Coord.)

http://www.ird.fr/afrodesc/spip.php?article413

http://www.ird.fr/afrodesc/spip.php?article414

Coedición: Instituto Nacional de Antropología e Historia - Centro de Estudios Mexicanos y Centroamericanos - Universidad Nacional Autónoma de México - Institut de Recherche pour le Développement
Colección Africanía, 5. 336 p., 201O. ISBN 978-607-484-130-5

Segunda entrega de una serie dedicada a la Diáspora afrodescendiente en México y América Central. Este libro ofrece un panorama sobre la contribución de las poblaciones de origen africano en la construcción de sociedades mestizas (y creoles) en varios países de América Central y el Caribe. Lo "negro", lejos de desaparecer con las aboliciones de la esclavitud y las independencias, se transforma, emerge y a veces se vuelve invisible. Tanto a nivel político como cultural, el mestizaje permite una desmultiplicación de las expresiones de la diferencia.
Los autores de este libro, a partir de trabajos etnográficos o de archivos, cuestionan las políticas nacionales (Mark Anderson, Verene Shepherd), la permanencia y actualización de prácticas racistas (Peter Wade, Mónica Moreno Figueroa), las fronteras entre grupos (Anath Ariel de Vidas y Odile Hoffmann, Gabriel Izard), y las culturas de lo negro (Christian Rinaudo, Hettie Malcomson, Nahayeilli Juárez Huet).

ACCIONES AFIRMATIVAS. POR CLAUDIA MOSQUERA

Fuente*: http://www.elespectador.com/impreso/columna-260131-acciones-afirmativas

Respuesta a la columna "CERTIFICADO DE NEGRO"

Por: Claudia Mosquera Rosero-Labbé


POR ESAS COINCIDENCIAS QUE GEneran les airs du temps en los últimos años apareció el tema de la memoria tanto en la literatura como en las ciencias sociales; el olvido que seremos, afrorreparaciones: memorias de la esclavitud y justicia reparativa para negros, afrocolombianos, raizales y palenqueros.

Todos llamaban la atención acerca del lugar que debería otorgarse a las memorias violentadas con el ánimo de crear un país plural, hecho con los aportes de grupos y personas de culturas políticas divergentes, de otras confesiones, de luchas campesinas, de colonos, de migrantes sirio-libaneses, judíos de la diáspora, chinos, japoneses, indios, gitanos, descendientes de africanos y de pueblos indígenas.

La discusión acerca de las memorias históricas es imprescindible para reconocer los daños estructurales que produjo la creación de una decimonónica nación excluyente, la profundidad de las heridas sociales y el sufrimiento tanto colectivo y personal que genera el desconocimiento generalizado de otros proyectos societales que buscaron democratizar la democracia y ampliar la ciudadanía.

Las acciones afirmativas se hacen para revertir los efectos negativos que produjo la institución económica de la esclavitud. Las memorias de la esclavitud están aún presentes en la racialización de la vida de las mayorías negras que les impide igualdad de oportunidades. La anécdota utilizada por Héctor Abad en su pasada columna acerca de la mujer negra excepcionalmente meritocrática, que opina lo mismo que la sociedad mestiza racista a quien le dicen en Boyacá “sumercé negra”, es fragmentaria. Los territorios negros, a diferencia del ejemplo, son objeto de disputas con muertes de líderes, con masacres y ejecuciones extrajudiciales y destierros.